Santiago Carrillo, una vida en el siglo XX español

Ayer falleció Santiago Carrillo Solares, uno de los grandes protagonistas de la Historia de España durante el siglo XX. Carrillo tuvo un papel importante en los grandes momentos del siglo pasado: Segunda República, Guerra Civil, Franquismo y Transición. Su vida estuvo – desde muy joven – ligada a la política, y su habilidad y su carisma le permitieron ocupar siempre un lugar destacado.

Santiago Carrillo nació en Gijón en 1915, en una familia con gran implicación política, ya que su padre fue dirigente del PSOE y la UGT a partir de los años 20. El joven Carrillo, ya en Madrid, se afilió a las Juventudes Socialistas y a la UGT. En sus primeros años en la organización Carrillo ejerció de periodista para El Socialista, siguiendo la información parlamentaria. En 1934 se conviertió en el Secretario General de las Juventudes Socialistas, en las que se posicionó junto a los sectores más revolucionarios. Su principal objetivo fue unificar a las Juventudes Socialistas y Comunistas.

El joven Santiago Carrillo.

Entre 1934 y 1936 Carrillo estuvo en la cárcel tras su participación en la Revolución de Asturias. Con la victoria del Frente Popular en febrero pudo salir de la cárcel. Tras su viaje a Moscú, del que se llevó una gran impresión, consiguió la creación de las Juventudes Socialistas Unificadas. En este trascendental momento estalló la Guerra Civil tras el fracaso de la sublevación militar del 18 de julio de 1936.

En noviembre, Carrillo vivió uno de los momentos más controvertidos de su larga vida. En un hecho que aún hoy genera una gran polémica, y que es aprovechado por la extrema derecha para atacarle, Carrillo participó en la defensa de Madrid. Era el Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid, y la extrema derecha lo acusa de ser el responsable de la matanza de unos 4000 prisioneros – sobretodo militares – del bando rebelde. Las acusaciones empezaron cuando Carrillo accedió al cargo de Secrectario General del PCE, y su principal impulsor fue el régimen franquista. Posteriormente, después de numerosas investigaciones, no se ha aclarado al participación real de Carrillo y su grado de responsabilidad en los hechos; aunque las investigaciones más recientes afirman que Carrillo, como mínimo conocía los hechos. Santiago Carrillo siempre dijo que en una guerra suceden cosas horribles, pero siempre negó su implicación en los hechos.

Tras la derrota del bando republicano en la Guerra Civil, Carrillo se exilió a Francia ya como un miembro destacado del PCE. Tras varios viajes a la URSS y otros países de su órbita, tras el fallido intento de organizar una acción guerrillera en los Pirineos y tras las agrias disputas internas que provocó un artículo en el que Carrillo apostaba por la Reconciliación Nacional, finalmente en 1960 Santiago Carrillo fue nombrado Secretario General del PCE.

Santiago Carrillo junto a Dolores Ibárruri, La Pasionaria.

Los años 50 y 60 fueron de un gran evolución ideológica, desde el Estalinismo hasta la creación del Eurocomunismo tras la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968. Esta creciente independencia respecto a Moscú, permitió a Carrillo un acercamiento creciente a la realidad de España bajo la dictadura franquista. Trató de posicionar al PCE como la fuerza hegemónica de la opisición, y por tanto, como un partido dispuesto a gobernar una futura España democrática. Para conseguirlo, tuvo que renunciar a parte de sus principios: la aceptación de la monarquía como régimen político o los símbolos nacionales – bandera e himno – de herencia franquista.

Su papel en la Transición fue fundamental. Junto con Suárez consiguió crear y garantizar la subsistencia de un sistema político democrático. Para muchos era el mismísimo Satanás, tras muchos años de propaganda franquista que otorgaba al comunismo la voluntad de destruir España; para otros fue demasiado blando y complaciente con las fuerzas vivas del régimen al renunciar a la instauración de una república y al permitir que cayera el olvido sobre los crímenes del franquismo.

Carrillo con la peluca que le permitió entrar a España de manera clandestina.

Una figura siempre destacada y siempre en el ojo del huracán del debate político de los años 70 y 80, Carrillo es visto como uno de los padres de la Transición. Su legado político en el PCE es muy discutido, ya que consiguió su legalización a cambio de la renuncia a ciertos elementos básicos de su ideología y su tradición, y además obtuvo unos resultados electorales desastrosos para un partido que se creía hegemónico en la izquierda. Es remarcable su papel en el 23 F, en que fue uno de los pocos parlamentarios que se mantuvo en su escaño ante las amenazas de Tejero. Su salida del partido fue polémica, y la mayoría de sus seguidores pasaron a formar parte del PSOE.

Carrillo no se agachó ante los golpistas de Tejero en el 23 F.

Sus últimos años transcurrieron como tertuliano, siempre opinando sobre la actualidad política del estado. Más allá de los 90 años de edad Santiago Carrillo seguía mostrando una gran lucidez y una capacidad de análisis impresionante. Su memoria era aún capaz de recorrer 80 años de la Historia de España vividos en primera persona. Una vida larga y cargada de momentos históricos imprescindibles para comprender el convulso siglo XX en España. Un personaje partícipe en los momentos más oscuros – Guerra Civil y Franquismo – pero también en los más claros – Transición a la Democracia -; en definitiva, uno de los protagonistas de la España contemporánea.

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