Los surcos de la Historia

El jueves 15 de mayo asistí a la VII Jornada “El cómic como herramienta pedagógica”, organizada por Ficomic y el Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya en el marco del 32º Salón del Cómic de Barcelona. La jornada consistió en tres ponencias: “Los surcos de la Historia” a cargo de Paco Roca; Barcelona 1706-1714. Dietario de un tendero. Recursos didácticos para trabajar en el aula por Oriol García Quera y Anna Grau; y El álbum ilustrado de Mònica Badia, M. Teresa Verdaguer y Carme Pardo.

Pese a que las tres fueron interesantes, me centraré en lo expuesto por Paco Roca, autor entre otras obras de Arrugas, El invierno del dibujante y de la galardonada como mejor obra de autor español en el Salón, Los surcos del azar. El autor valenciano finalizó su ponencia diciendo que para él el cómic es su manera de comprender las cosas y creo que esta frase es una buena forma de iniciar el repaso a sus palabras.

Como la mayoría de aficionados al cómic, Paco Roca se trasladó a su infancia para recordar sus primeras lecturas. Con clásicos como Astérix aprendió muchas cosas sobre la época romana. Pero fue con Tintín con quién descubrió nuevos lugares y su deseo de “vivir aventuras”. Aún hoy, cuando el autor valenciano emprende un viaje a algún país lejano busca en las historias del reportero belga por si Hergé lo hizo viajar hasta allí. En algunas de las historietas de Paco Roca para El País Semanal se observa claramente esta influencia.

Astérix y Tintín

Después de los grandes clásicos, Paco Roca citó a otros autores y otras obras con las que también había aprendido mucho: el periodismo en viñetas de Joe Sacco (también presente en el Salón de Barcelona); la saga de Corto Maltés, de Hugo Pratt, que relatan con gran acierto el inicio del siglo XX en algunos de los lugares  más inhóspitos del planeta; Persépolis, de Marjane Satrapi, que narra la convulsa historia de Irán desde el punto de vista de una adolescente; Operación Muertede Shigeru Mizuki, en que el autor nos traslada al ejército japonés y su crudeza durante la Segunda Guerra Mundial; y por último, Paracuellos, de Carlos Giménez (reseñada anteriormente en el blog), en que el autor rememora sus vivencias en un Hogar de Auxilio Social durante la Posguerra.

Palestina, de Joe Sacco

Palestina, de Joe Sacco.

Después de esta serie de recomendaciones, Paco Roca empezó a hablar de su obra, centrándose especialmente en el proceso de documentación. Para él, lo más importante es que las historias que relata le interesen de verdad, ya que su promedio de trabajo es de dos años por obra, y dedicar tanto tiempo a algo que no te apasione debe de ser una experiencia muy negativa. En el caso de Arrugas, su obra sobre la gente mayor y el Alzheimer, obtuvo mucha información de la observación directa de sus padres y de las experiencias que le contaban algunos de sus amigos. Las visitas a residencias de ancianos fueron frecuentes, y algunos de los personajes de la novela gráfica están directamente inspirados por gente con la que se encontró.

Personajes de Arrugas inspirados directamente en la realidad

Personajes de Arrugas inspirados directamente en la realidad.

A continuación, el autor valenciano nos habló del proceso de creación de El invierno del dibujante, su particular homenaje a toda una era de la historieta española. La época de la Editorial Bruguera y como cuatro de sus dibujantes más importantes trataron de establecerse por su cuenta. La idealización de la vida del dibujante, desarrollada también en su muy divertida Memorias de un hombre en pijamaes uno de los temas centrales del cómic. El contraste entre la idea que tiene sobre este tema el público general con la realidad es enorme, como demostraban algunas de las imágenes que mostró a los asistentes. Algunas mostraban las oficinas de Bruguera, más parecidas a la cadena de montaje de una fábrica que a un despacho creativo.

Además del mundo de la historieta, también era protagonista de la obra la Barcelona de los años 50. Para representarla lo más fidedignamente posible, Paco Roca se sirvió de diversos recursos: las fotografías de Català Roca; las películas de la época y los primeros programas de televisión. Gracias a estas fuentes y a la observación directa de la ciudad, en la que aún quedan vestigios de las décadas de los 50 y 60, el autor valenciano fue capaz de recrear este periodo concreto de la historia de la ciudad.

El histórico edificio de la Editorial Bruguera, ya desaparecido

El histórico edificio de la Editorial Bruguera, ya desaparecido.

Después de comentar el curioso proceso de creación de la portada de El invierno del dibujante y de mostrar varias fotografías de él disfrazado con ropa que simulaba esa época, para observar el efecto en el dibujo; Paco Roca pasó a hablar de su obra más reciente y eje central de la ponencia: Los surcos del azar.

Lo primero que comentó el dibujante fue que esta historia, la de La Nueve, le interesó porque era un episodio muy desconocido. En su contexto educativo, la Historia que se explicaba estaba muy influenciada por los casi 40 años de Franquismo, y por tanto, había algunos temas de los que no se hablaba: el exilio republicano, la alianza con Hitler y Mussolini o la represión de la posguerra. La historia de La Nueve, de los exiliados republicanos que tuvieron un papel tan importante en la Segunda Guerra Mundial, es una de esas historias ocultas que tanto interesan al autor valenciano.

La salida de los últimos exiliados desde el puerto de Alicante, un barco carbonero inglés que es el único que accede a llevárselos, el papel del capitán Dickson… Todos estos elementos, presentes en el inicio de la novela gráfica, tienen un gran poder narrativo. Atraen nuestra atención y hacen que queramos saber más. Así se sintió Paco Roca cuando empezó a conocer detalles de esos últimos días de la República. La historia del Stanbrook (el carbonero inglés), la del medio millón de exiliados republicanos, y especialmente la de los exiliados que llegaron al norte de África, a Orán, de los que se sabe muy poco.

El carbonero inglés que salvó a 3.000 personas en Alicante al final de la Guerra Civil.

El carbonero inglés que salvó a 3.000 personas en Alicante al final de la Guerra Civil.

Uno de los surcos del azar, que dan título al cómic, hizo que los refugiados españoles, que huían del fascismo llegaran a las colonias francesas del Norte de África y se convirtieran en prisioneros de la colaboracionista Francia de Vichy. Los condenaron a trabajos forzados en el proyecto del ferrocarril Transahariano (Documental: Cautivos en la arena) que tenía que unir el Mediterráneo con Níger a través del desierto. Pero el azar no se quedó ahí, y tenía reservado otro giro en la vida de estos héroes. La creación del ejército de la Francia Libre, dio a los derrotados de la guerra civil otra oportunidad para luchar contra el fascismo.

Los exiliados republicanos trabajando en el Transahariano.

Los exiliados republicanos trabajando en el Transahariano.

Los republicanos españoles eran luchadores veteranos y rápidamente consiguieron buena fama dentro del ejército de De Gaulle y De Clerc. Éste último fue el artífice de la creación de La Nueve, la compañía formada mayoritariamente por republicanos españoles. Se embarcaron en la invasión de Europa, siempre con la esperanza de acabar liberando a España del yugo franquista. La Nueve tuvo un papel protagonista en la liberación de París, hecho que quedó inmortalizado, gracias a otro de los surcos del azar, en la portada del diario Libération, que incluyó la foto del republicano Amado Granell como si fuera el capitán Dronne.

El valenciano Amado Granell en la portada del diario Libération tras la liberación de París.

El valenciano Amado Granell (primero por la derecha) en la portada del diario Libération tras la liberación de París.

Según Paco Roca, con el que estoy totalmente de acuerdo, los surcos de la Historia fueron muy crueles con estos héroes. Liberaron París de los nazis, llegaron al Nido del Águila, el refugio de Hitler en los Alpes; pero quedaron olvidados por la Historia. Mientras Europa era liberada del fascismo, España vivió 36 años de dictadura franquista; mientras los exiliados republicanos seguían luchando por la Francia Libre, Charles de Gaulle daba un discurso en que afirmaba “que Francia sola y por ella misma se había liberado del nazismo” (discurso en inglés), sin siquiera nombrar a una parte tan importante de su ejército. Después llegaría una decepción aún mayor, cuando los aliados no intentaron liberar a España del fascismo. Hasta el año 2004 los republicanos españoles que ayudaron a liberar Francia no tuvieron un reconocimiento oficial por parte de las autoridades francesas. En España ese reconocimiento no ha llegado, pero Paco Roca con Los surcos del azar les ha rendido un gran homenaje.

Placa de homenaje del Ayuntamiento de París a los miembros de La Nueve.

Placa de homenaje del Ayuntamiento de París a los miembros de La Nueve, en el 2004.

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Cómic e Historia. La España del siglo XX

El siglo XX en España fue una etapa muy convulsa. Una guerra civil y una dictadura que duró 39 años fueron los acontecimientos fundamentales que marcaron a muchas generaciones de españoles. Como pasa en otros ámbitos artísticos, los autores de cómic han utilizado estos hechos como inspiración de sus obras. Algunas de las obras presentadas a continuación reflejan cómo afectó directamente este contexto histórico a la vida de los autores o de gente muy cercana a ellos. La lista no es exhaustiva, faltan muchas obras que espero ir incluyendo poco a poco (os agradecería que si echáis en falta alguna obra en concreto la añadáis en los comentarios o a través de twitter en @histocult)  y se centra especialmente en la guerra civil y el franquismo. He excluido deliberadamente Los Profesionales, de Carlos Giménez y El invierno del dibujante, de Paco Roca. Son dos obras maravillosas que tratan un tema muy concreto, la historia del cómic en España, y por tanto, los reservo para una entrada posterior sobre este tema, aunque sin duda, podrían formar parte de esta selección.

El arte de volar, de A. Altarriba y Kim. (Edicions de Ponent) També disponible en català (Editores de Tebeos)

Si tuviera que elegir un cómic para establecerlo como lectura obligatoria para los alumnos de 4º de ESO o de Bachillerato, éste sería El arte de volar, no tendría ninguna duda. Antonio Altarriba quiso homenajear a su padre, que se suicidó en 2001, y creó el guión de esta fantástica novela gráfica. Le ofreció el guión a Kim (Dibujante, entre otras, de la serie Martínez el Facha de El Jueves) y el resultado de esta colaboración fue magnífico.

El protagonista de la narración es Antonio Altarriba Lope, desde su nacimiento en 1910 hasta su muerte en 2001. A lo largo de la vida de Antonio observamos las diferentes etapas históricas de la España del siglo XX y somos testigos de algunos de los acontecimientos históricos fundamentales de esta época. La Segunda República, la Guerra Civil, el exilio a Francia, el Franquismo y finalmente, la etapa democrática están perfectamente reflejados en el cómic. Esta novela gráfica es un gran ejercicio de memoria histórica, pero además relata la vida de un hombre común, de alguien que fue feliz en algunas etapas, pero sobretodo, de alguien que sufrió lo peor de su tiempo.

Antonio Altarriba padeció la Guerra Civil y el exilio.

Antonio Altarriba padeció la Guerra Civil y el exilio.

Como hice en la primera entrada de esta serie sobre Cómic e Historia, os enlazo la guía didáctica que elaboró Antoni Guiral sobre El arte de volar, ya que creo que es un gran ejemplo de las infinitas posibilidades que nos ofrecen los cómics como material didáctico.

– Mil vidas más. Miguel Núñez, de Gálvez, A. López y Mundet. (Edicions de Ponent)

La historia de Miguel Núñez, el histórico dirigente comunista, es la historia de un luchador. Mil vidas más nos narra su vida, pero también nos transmite un mensaje de ilusión y de lucha por mejorar el mundo en el que nos ha tocado vivir. Miguel Núñez nació en 1920 y con sólo 16 años ya participó activamente en la Guerra Civil como miembro de la Juventud Socialista Unificada (JSU); al acabar la guerra fue condenado a muerte, pero se le conmutó la pena; se exilió a Francia; volvió a España para combatir a la dictadura en la clandestinidad; volvió a ser encarcelado y torturado; y ya en democracia, fue diputado en el Congreso durante 4 años. Una vez conseguido su gran objetivo – ver un sistema democrático en España – no se dejó ir, ya que fundó la ONG Acsur – Las Segovias desde la que luchó por la mejora de las condiciones socio-económicas de los pueblos de América del Sur. En definitiva, esta obra, que combina viñetas y texto escrito, nos cuenta la vida de alguien que no cejó en su empeño de intentar cambiar las cosas en beneficio de los más desfavorecidos, aunque por ello tuviera que pagar un alto precio.

Miguel Núlez sufrió torturas por ser leal a sus ideas y a sus compañeros.

Miguel Núñez sufrió torturas por ser leal a sus ideas y a sus compañeros.

– Un largo silencio, de M. Gallardo y F. Gallardo. (Astiberri) També disponible en català (Edicions de Ponent)

Francisco Gallardo, el padre del dibujante Miguel Gallardo, fue un soldado republicano durante la guerra civil. Había escrito unas 30 páginas relatando sus experiencias en el conflicto bélico, pero fue en el año 1.997 cuando su hijo decidió recuperarlas como base de una nueva novela gráfica. Es una obra que combina las reflexiones personales de Gallardo padre, las viñetas de Gallardo hijo que narran los hechos que vivió su progenitor y los documentos de la época que añadió Miguel Gallardo para dotar de mayor realismo – si cabe – a la obra. Como dice Miguel Gallardo, su padre fue “un héroe“, alguien que consiguió “sobrevivir, sobrevivir para enamorarse de mi madre, para que mi hermano y yo estemos aquí, sobrevivir para hacer amigos, para leer, para reír…

Las viñetas de Miguel Gallardo recrean las vivencias de su padre.

Las viñetas de Miguel Gallardo recrean las vivencias de su padre.

Paracuellos, de Carlos Giménez. (Glénat, De Bolsillo)

El gran Carlos Giménez nos cuenta en Paracuellos sus vivencias y las de sus compañeros en uno de los Hogares de Auxilio Social que creó el régimen franquista en la posguerra. Eran hogares para los niños desamparados. Carlos Giménez crea historias cortas que muestran, en ocasiones con ternura y en otras con crudeza, cómo era la vida en estos lugares. El trato con los falangistas y con las monjas que dirigen el centro, los breves encuentros con los familiares y el día a día con el resto de niños conforman un retrato de la España de los años 50. Es muy interesante para conocer la vida de los niños más desfavorecidos durante la posguerra y para reflexionar sobre el papel de algunas instituciones como la Iglesia durante los largos años de dictadura.

La vida en un Hogar de Auxilio Social desde el punto de vista de los niños.

La vida en un Hogar de Auxilio Social desde el punto de vista de los niños.

– Tristísima ceniza, de M. Begoña e Iñaket. (Norma)

Después del bombardeo de Gernika de finales de abril de 1937, muchos reporteros viajaron hasta el País Vasco. Entre ellos estaba Robert Capa, uno de los protagonistas del cómic junto a su compañera Gerda Taro, quién estaba en el frente catalán. No son los únicos personajes fundamentales de la novela gráfica, pero su historia quizás sea la más emotiva. En palabras de los autores, el objetivo de esta obra es “recordar a los olvidados“, es decir, hacer memoria sobre los héroes que lucharon contra la insurrección militar liderada por el general Franco. Es muy interesante para conocer historias más personales que las del gran relato de la Guerra Civil y es un gran ejercicio de memoria histórica.

Robert Capa y Gerda Taro son dos de los protagonistas del cómic.

Robert Capa y Gerda Taro son dos de los protagonistas del cómic.

– Cuerda de presas, de F. Martínez y J. García. (Astiberri) 

Las historias de once presas políticas, encarceladas en los primeros años del franquismo, crean un retrato de la represión del régimen del dictador español. Diferentes cárceles por toda España muestran el sufrimiento de estas mujeres condenadas por sus ideas. El dibujo ayuda a transmitir esta atmósfera de dolor y opresión, en la que monjas, funcionarias y falangistas colaboran con jueces y médicos para tratar de quebrar a las presas. Muy interesante para conocer el régimen carcelario español y el papel de las mujeres en la lucha antifranquista.

El horror que sufrieron estas mujeres en las cárceles de la posguerra.

El horror que sufrieron estas mujeres en las cárceles de la posguerra no les impidió seguir luchando.

– El ángel de la retirada, de Paco Roca y S. Dounovetz. (Bang Ediciones)

Uno de los episodios más trágicos de la guerra civil fue el exilio de centenares de miles de españoles hacia Francia. Este cómic, dibujado por Paco Roca y con guión del francés Serguei Dounovetz, nos lleva al sur de Francia, donde los exiliados españoles sufrieron lo indecible en los primeros años 40. La obra reflexiona sobre el exilio y sus condiciones, sobre la identidad de los descendientes de los españoles que llegaron huyendo de la dictadura y sobre la memoria histórica. Esta obra, impulsada por la Colonia Española de Beziers, refleja el interés que ha despertado en el país vecino recuperar la historia de una pequeña parte de sus ciudadanos que sufrieron mucho en su búsqueda de libertad.

La dureza extrema del exilio, de la mano de Paco Roca.

La dureza extrema del exilio, de la mano de Paco Roca.

– ¡No pasarán! Las aventuras de Max Fridman, de V. Giardino. (Norma) També disponible en català.

Esta es una obra totalmente de ficción, en que Vittorio Giardino lleva a su personaje Max Fridman a la España del 1938, en plena guerra civil. Es una obra muy bien documentada, de manera que aunque la trama principal no está basada en la realidad, Giardino recrea muy acertadamente el conflicto bélico. Fridman, que había formado parte de las Brigadas Internacionales, llega a Barcelona en busca de un antiguo compañero y se encuentra con los problemas internos del bando republicano antes de ir a la batalla del Ebro. Este cómic no tiene el componente sentimental inherente a las obras autobiográficas, pero es muy entretenido y muestra un panorama general muy interesante de la guerra en Catalunya.

La Barcelona de la guerra civil es el decorado de las andanzas de Max Fridman.

La Barcelona de la guerra civil es el decorado de las andanzas de Max Fridman.

El pico de los cuervos. Matar a Franco, de M. Begoña e Iñaket. (Norma)

En el año 1963 dos anarquistas, Joaquín Delgado y Francisco Granados, fueron detenidos y acusados de ser los autores de las explosiones en dos ministerios en Madrid. No tenían nada que ver con estos hechos, ya que su misión era atentar contra el dictador. Aún así, fueron torturados y condenados a muerte, y finalmente ejecutados mediante el garrote vil. La trama principal del cómic se centra en ellos, pero otros personajes juegan un papel fundamental. Os recomiendo la lectura de ésta reseña en la web dedicada al cómic de RTVE para comprender mejor la complejidad del relato.

La crueldad del régimen franquista y de su sistema judicial son uno de los elementos fundamentales del cómic.

La crueldad del régimen franquista y de su sistema judicial son uno de los elementos fundamentales del cómic.

Historias del barrio, de B. Seguí y G. Beltrán. (Astiberri) També disponible en català (Dolmen)

Gabi Beltrán nació en Palma de Mallorca en 1966 y vivió su infancia y su adolescencia en el barrio chino de la capital balear. Los años 80 fueron una época complicada en muchos barrios de la incipiente España democrática, especialmente para los jóvenes con entornos en muchos casos violentos y desestructurados. El cómic narra las vivencias de Beltrán y su grupo de amigos: sus peleas, sus inicios en el sexo, sus contactos con las drogas y especialmente, sus anhelos y sus sueños. Pese a las dificultades de vivir en un lugar tan complejo y de pasar por situaciones que los adolescentes nunca tendrían que pasar; el tono general del cómic es positivo, ya que muestra con ternura el proceso de aprendizaje que supuso para Beltrán crecer en el barrio chino. Es muy interesante para observar cómo era la vida en estos barrios en los 80, en los que la heroína y la delincuencia hicieron estragos.

Numerosas anécdotas recrean los años 80 del barrio chino de Palma.

Numerosas anécdotas recrean los años 80 del barrio chino de Palma.

Santiago Carrillo, una vida en el siglo XX español

Ayer falleció Santiago Carrillo Solares, uno de los grandes protagonistas de la Historia de España durante el siglo XX. Carrillo tuvo un papel importante en los grandes momentos del siglo pasado: Segunda República, Guerra Civil, Franquismo y Transición. Su vida estuvo – desde muy joven – ligada a la política, y su habilidad y su carisma le permitieron ocupar siempre un lugar destacado.

Santiago Carrillo nació en Gijón en 1915, en una familia con gran implicación política, ya que su padre fue dirigente del PSOE y la UGT a partir de los años 20. El joven Carrillo, ya en Madrid, se afilió a las Juventudes Socialistas y a la UGT. En sus primeros años en la organización Carrillo ejerció de periodista para El Socialista, siguiendo la información parlamentaria. En 1934 se conviertió en el Secretario General de las Juventudes Socialistas, en las que se posicionó junto a los sectores más revolucionarios. Su principal objetivo fue unificar a las Juventudes Socialistas y Comunistas.

El joven Santiago Carrillo.

Entre 1934 y 1936 Carrillo estuvo en la cárcel tras su participación en la Revolución de Asturias. Con la victoria del Frente Popular en febrero pudo salir de la cárcel. Tras su viaje a Moscú, del que se llevó una gran impresión, consiguió la creación de las Juventudes Socialistas Unificadas. En este trascendental momento estalló la Guerra Civil tras el fracaso de la sublevación militar del 18 de julio de 1936.

En noviembre, Carrillo vivió uno de los momentos más controvertidos de su larga vida. En un hecho que aún hoy genera una gran polémica, y que es aprovechado por la extrema derecha para atacarle, Carrillo participó en la defensa de Madrid. Era el Consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid, y la extrema derecha lo acusa de ser el responsable de la matanza de unos 4000 prisioneros – sobretodo militares – del bando rebelde. Las acusaciones empezaron cuando Carrillo accedió al cargo de Secrectario General del PCE, y su principal impulsor fue el régimen franquista. Posteriormente, después de numerosas investigaciones, no se ha aclarado al participación real de Carrillo y su grado de responsabilidad en los hechos; aunque las investigaciones más recientes afirman que Carrillo, como mínimo conocía los hechos. Santiago Carrillo siempre dijo que en una guerra suceden cosas horribles, pero siempre negó su implicación en los hechos.

Tras la derrota del bando republicano en la Guerra Civil, Carrillo se exilió a Francia ya como un miembro destacado del PCE. Tras varios viajes a la URSS y otros países de su órbita, tras el fallido intento de organizar una acción guerrillera en los Pirineos y tras las agrias disputas internas que provocó un artículo en el que Carrillo apostaba por la Reconciliación Nacional, finalmente en 1960 Santiago Carrillo fue nombrado Secretario General del PCE.

Santiago Carrillo junto a Dolores Ibárruri, La Pasionaria.

Los años 50 y 60 fueron de un gran evolución ideológica, desde el Estalinismo hasta la creación del Eurocomunismo tras la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968. Esta creciente independencia respecto a Moscú, permitió a Carrillo un acercamiento creciente a la realidad de España bajo la dictadura franquista. Trató de posicionar al PCE como la fuerza hegemónica de la opisición, y por tanto, como un partido dispuesto a gobernar una futura España democrática. Para conseguirlo, tuvo que renunciar a parte de sus principios: la aceptación de la monarquía como régimen político o los símbolos nacionales – bandera e himno – de herencia franquista.

Su papel en la Transición fue fundamental. Junto con Suárez consiguió crear y garantizar la subsistencia de un sistema político democrático. Para muchos era el mismísimo Satanás, tras muchos años de propaganda franquista que otorgaba al comunismo la voluntad de destruir España; para otros fue demasiado blando y complaciente con las fuerzas vivas del régimen al renunciar a la instauración de una república y al permitir que cayera el olvido sobre los crímenes del franquismo.

Carrillo con la peluca que le permitió entrar a España de manera clandestina.

Una figura siempre destacada y siempre en el ojo del huracán del debate político de los años 70 y 80, Carrillo es visto como uno de los padres de la Transición. Su legado político en el PCE es muy discutido, ya que consiguió su legalización a cambio de la renuncia a ciertos elementos básicos de su ideología y su tradición, y además obtuvo unos resultados electorales desastrosos para un partido que se creía hegemónico en la izquierda. Es remarcable su papel en el 23 F, en que fue uno de los pocos parlamentarios que se mantuvo en su escaño ante las amenazas de Tejero. Su salida del partido fue polémica, y la mayoría de sus seguidores pasaron a formar parte del PSOE.

Carrillo no se agachó ante los golpistas de Tejero en el 23 F.

Sus últimos años transcurrieron como tertuliano, siempre opinando sobre la actualidad política del estado. Más allá de los 90 años de edad Santiago Carrillo seguía mostrando una gran lucidez y una capacidad de análisis impresionante. Su memoria era aún capaz de recorrer 80 años de la Historia de España vividos en primera persona. Una vida larga y cargada de momentos históricos imprescindibles para comprender el convulso siglo XX en España. Un personaje partícipe en los momentos más oscuros – Guerra Civil y Franquismo – pero también en los más claros – Transición a la Democracia -; en definitiva, uno de los protagonistas de la España contemporánea.