Los surcos de la Historia

El jueves 15 de mayo asistí a la VII Jornada “El cómic como herramienta pedagógica”, organizada por Ficomic y el Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya en el marco del 32º Salón del Cómic de Barcelona. La jornada consistió en tres ponencias: “Los surcos de la Historia” a cargo de Paco Roca; Barcelona 1706-1714. Dietario de un tendero. Recursos didácticos para trabajar en el aula por Oriol García Quera y Anna Grau; y El álbum ilustrado de Mònica Badia, M. Teresa Verdaguer y Carme Pardo.

Pese a que las tres fueron interesantes, me centraré en lo expuesto por Paco Roca, autor entre otras obras de Arrugas, El invierno del dibujante y de la galardonada como mejor obra de autor español en el Salón, Los surcos del azar. El autor valenciano finalizó su ponencia diciendo que para él el cómic es su manera de comprender las cosas y creo que esta frase es una buena forma de iniciar el repaso a sus palabras.

Como la mayoría de aficionados al cómic, Paco Roca se trasladó a su infancia para recordar sus primeras lecturas. Con clásicos como Astérix aprendió muchas cosas sobre la época romana. Pero fue con Tintín con quién descubrió nuevos lugares y su deseo de “vivir aventuras”. Aún hoy, cuando el autor valenciano emprende un viaje a algún país lejano busca en las historias del reportero belga por si Hergé lo hizo viajar hasta allí. En algunas de las historietas de Paco Roca para El País Semanal se observa claramente esta influencia.

Astérix y Tintín

Después de los grandes clásicos, Paco Roca citó a otros autores y otras obras con las que también había aprendido mucho: el periodismo en viñetas de Joe Sacco (también presente en el Salón de Barcelona); la saga de Corto Maltés, de Hugo Pratt, que relatan con gran acierto el inicio del siglo XX en algunos de los lugares  más inhóspitos del planeta; Persépolis, de Marjane Satrapi, que narra la convulsa historia de Irán desde el punto de vista de una adolescente; Operación Muertede Shigeru Mizuki, en que el autor nos traslada al ejército japonés y su crudeza durante la Segunda Guerra Mundial; y por último, Paracuellos, de Carlos Giménez (reseñada anteriormente en el blog), en que el autor rememora sus vivencias en un Hogar de Auxilio Social durante la Posguerra.

Palestina, de Joe Sacco

Palestina, de Joe Sacco.

Después de esta serie de recomendaciones, Paco Roca empezó a hablar de su obra, centrándose especialmente en el proceso de documentación. Para él, lo más importante es que las historias que relata le interesen de verdad, ya que su promedio de trabajo es de dos años por obra, y dedicar tanto tiempo a algo que no te apasione debe de ser una experiencia muy negativa. En el caso de Arrugas, su obra sobre la gente mayor y el Alzheimer, obtuvo mucha información de la observación directa de sus padres y de las experiencias que le contaban algunos de sus amigos. Las visitas a residencias de ancianos fueron frecuentes, y algunos de los personajes de la novela gráfica están directamente inspirados por gente con la que se encontró.

Personajes de Arrugas inspirados directamente en la realidad

Personajes de Arrugas inspirados directamente en la realidad.

A continuación, el autor valenciano nos habló del proceso de creación de El invierno del dibujante, su particular homenaje a toda una era de la historieta española. La época de la Editorial Bruguera y como cuatro de sus dibujantes más importantes trataron de establecerse por su cuenta. La idealización de la vida del dibujante, desarrollada también en su muy divertida Memorias de un hombre en pijamaes uno de los temas centrales del cómic. El contraste entre la idea que tiene sobre este tema el público general con la realidad es enorme, como demostraban algunas de las imágenes que mostró a los asistentes. Algunas mostraban las oficinas de Bruguera, más parecidas a la cadena de montaje de una fábrica que a un despacho creativo.

Además del mundo de la historieta, también era protagonista de la obra la Barcelona de los años 50. Para representarla lo más fidedignamente posible, Paco Roca se sirvió de diversos recursos: las fotografías de Català Roca; las películas de la época y los primeros programas de televisión. Gracias a estas fuentes y a la observación directa de la ciudad, en la que aún quedan vestigios de las décadas de los 50 y 60, el autor valenciano fue capaz de recrear este periodo concreto de la historia de la ciudad.

El histórico edificio de la Editorial Bruguera, ya desaparecido

El histórico edificio de la Editorial Bruguera, ya desaparecido.

Después de comentar el curioso proceso de creación de la portada de El invierno del dibujante y de mostrar varias fotografías de él disfrazado con ropa que simulaba esa época, para observar el efecto en el dibujo; Paco Roca pasó a hablar de su obra más reciente y eje central de la ponencia: Los surcos del azar.

Lo primero que comentó el dibujante fue que esta historia, la de La Nueve, le interesó porque era un episodio muy desconocido. En su contexto educativo, la Historia que se explicaba estaba muy influenciada por los casi 40 años de Franquismo, y por tanto, había algunos temas de los que no se hablaba: el exilio republicano, la alianza con Hitler y Mussolini o la represión de la posguerra. La historia de La Nueve, de los exiliados republicanos que tuvieron un papel tan importante en la Segunda Guerra Mundial, es una de esas historias ocultas que tanto interesan al autor valenciano.

La salida de los últimos exiliados desde el puerto de Alicante, un barco carbonero inglés que es el único que accede a llevárselos, el papel del capitán Dickson… Todos estos elementos, presentes en el inicio de la novela gráfica, tienen un gran poder narrativo. Atraen nuestra atención y hacen que queramos saber más. Así se sintió Paco Roca cuando empezó a conocer detalles de esos últimos días de la República. La historia del Stanbrook (el carbonero inglés), la del medio millón de exiliados republicanos, y especialmente la de los exiliados que llegaron al norte de África, a Orán, de los que se sabe muy poco.

El carbonero inglés que salvó a 3.000 personas en Alicante al final de la Guerra Civil.

El carbonero inglés que salvó a 3.000 personas en Alicante al final de la Guerra Civil.

Uno de los surcos del azar, que dan título al cómic, hizo que los refugiados españoles, que huían del fascismo llegaran a las colonias francesas del Norte de África y se convirtieran en prisioneros de la colaboracionista Francia de Vichy. Los condenaron a trabajos forzados en el proyecto del ferrocarril Transahariano (Documental: Cautivos en la arena) que tenía que unir el Mediterráneo con Níger a través del desierto. Pero el azar no se quedó ahí, y tenía reservado otro giro en la vida de estos héroes. La creación del ejército de la Francia Libre, dio a los derrotados de la guerra civil otra oportunidad para luchar contra el fascismo.

Los exiliados republicanos trabajando en el Transahariano.

Los exiliados republicanos trabajando en el Transahariano.

Los republicanos españoles eran luchadores veteranos y rápidamente consiguieron buena fama dentro del ejército de De Gaulle y De Clerc. Éste último fue el artífice de la creación de La Nueve, la compañía formada mayoritariamente por republicanos españoles. Se embarcaron en la invasión de Europa, siempre con la esperanza de acabar liberando a España del yugo franquista. La Nueve tuvo un papel protagonista en la liberación de París, hecho que quedó inmortalizado, gracias a otro de los surcos del azar, en la portada del diario Libération, que incluyó la foto del republicano Amado Granell como si fuera el capitán Dronne.

El valenciano Amado Granell en la portada del diario Libération tras la liberación de París.

El valenciano Amado Granell (primero por la derecha) en la portada del diario Libération tras la liberación de París.

Según Paco Roca, con el que estoy totalmente de acuerdo, los surcos de la Historia fueron muy crueles con estos héroes. Liberaron París de los nazis, llegaron al Nido del Águila, el refugio de Hitler en los Alpes; pero quedaron olvidados por la Historia. Mientras Europa era liberada del fascismo, España vivió 36 años de dictadura franquista; mientras los exiliados republicanos seguían luchando por la Francia Libre, Charles de Gaulle daba un discurso en que afirmaba “que Francia sola y por ella misma se había liberado del nazismo” (discurso en inglés), sin siquiera nombrar a una parte tan importante de su ejército. Después llegaría una decepción aún mayor, cuando los aliados no intentaron liberar a España del fascismo. Hasta el año 2004 los republicanos españoles que ayudaron a liberar Francia no tuvieron un reconocimiento oficial por parte de las autoridades francesas. En España ese reconocimiento no ha llegado, pero Paco Roca con Los surcos del azar les ha rendido un gran homenaje.

Placa de homenaje del Ayuntamiento de París a los miembros de La Nueve.

Placa de homenaje del Ayuntamiento de París a los miembros de La Nueve, en el 2004.

Anuncis

El meu model d’Estat

En un moment com l’actual en què el debat polític està centrat en les relacions Espanya – Catalunya i en què després de la manifestació de l’11 de setembre l’independentisme sembla la opció majoritària, vull exposar la meva visió sobre el tema.

En primer lloc, sóc defensor al 100% del dret a l’autodeterminació dels pobles, recollit a la Carta de les Nacions Unides. Per tant, m’encantaria que per una vegada la gent del poble pogués decidir i exercir realment la democràcia. Segons la Constitució, que cada força política fa servir segons el moment i els seus propis interessos, la sobirania resideix en el poble, i per tant, és aquest qui hauria de poder decidir com vol viure.

Si aquest hipotètic referèndum fos real, si es preguntés als catalans si volen la independència, jo votaria que no. No crec en els nacionalismes, ni el català ni en l’espanyol ni en cap altre. Els nacionalismes sempre s’han basat en la diferència, en distingir al nosaltres de l‘ells. Personalment, crec que més en les semblances, en el diàleg, en el nosaltres i el vosaltres. Respecto, com a fervent demòcrata, les opcions personals de cadascú, sempre que aquest nacionalisme no esdevingui etnicista. Crec que en el cas del nacionalisme català, l’etnicisme és una opció molt minoritària, tot i la presència d’algunes sorolloses excepcions.

Votaria que no a la independència, però també votaria a favor d’un gran reforma a l’Estat espanyol. La situació actual no és sostenible, i l’immobilisme de moltes estructures estatals està creant més independentistes que no pas les forces polítiques catalanes. La crisi econòmica ha agreujat la situació, fent encara més evident l’obsolescència del model de finançament i els efectes negatius que aquest comporta.

Quins elements reformaria? El primer de tots, la forma política de l’estat. La monarquia és una institució anacrònica totalment antidemocràtica. Una tradició, diran alguns. Però la Inquisició també era una tradició i va desaparèixer, perquè la societat va avançar. Estem en aquest punt, la societat espanyola ha avançat, la majoria de la població no hem votat la Constitució del 1978 ni hem viscut la Transició. Els nostres referents han canviat, i hem de ser nosaltres els que decidim la forma de l’Estat on vivim. Per tant, el meu estat seria una República, on fóssim els ciutadans els que triéssim el nostre cap d’estat.

Pel que fa a l’aspecte més trascendent del moment actual – l’organització territorial -, el meu estat hauria de ser federal i asimètric. Federal perquè els territoris han de tenir autonomia. Espanya és un estat plurinacional, i per tant, no podem caure en l’intent de recentralització a l’estil jacobí. Hem de ser conscients de les diferències, i permetre que els diversos territoris es governin de la manera que creguin millor per a ells. Un estat federal a l’estil dels Estats Units, on cada estat té la majoria de les competències; però hi ha alguns àmbits on la política es fa a nivell de la federació: política exterior, defensa o política monetària en són alguns exemples.

La clau del meu estat, la gran novetat seria l’asimetria. Com seria un estat asimètric? No tots els territoris haurien de tenir totes les competències, només les que els seus ciutadans volguessin. Amb la Transició, amb la intenció de diluir el fet diferencial de Catalunya, el País Basc i en menor grau de Galícia es va fer servir el café para todos. 17 comunitats autonòmes, 17 parlaments autonòmics, 17 sistemes educatius i el que és més curiós 17 banderes i 17 himnes (a alguns territoris fins i tot es van haver d’inventar). Per no distingir els territoris de les altres nacions que formen l’estat, es va inflar artificialment la bombolla autonòmica, tot creant un sistema difícil de sostenir.

Tots els ciutadans i ciutadanes han de tenir els mateixos drets, aquesta asimetria no implicaria reduir els drets de ningú; simplement seria una forma de permetre a les nacions històriques, que són les que volen més competències, gaudir d’un major grau d’autogovern. Estic convençut que als ciutadans de Madrid, de La Rioja o de Castella Lleó no els importaria tenir el mateix sistema educatiu o el mateix sistema de salut. En canvi, a Catalunya o al País Basc, per la nostra herència històrica i cultural necessitem i volem un sistema educatiu propi.

Els fets diferencials de Catalunya i del País Basc serien molt més fàcils d’encaixar en un model com aquest, que en un model autonòmic com l’actual. Caldria negociar també el finançament, els fons de solidaritat; però de manera que aquesta no sigui una imposició i posant certs límits, com passa a un altre Estat federal com Alemanya.

Caldrien millorar molts aspectes més, però crec que amb aquestes reformes, una bona part de la societat catalana cansada de l’statu quo actual quedaria satisfeta. Una República Federal asimètrica faria d’Espanya un Estat modern, un Estat més just i un Estat on la majoria de ciutadans s’hi sentirien representats. Si la resposta del govern espanyol és un no rotund, un no sense explicacions, un no sense possibilitat de negociar, la resposta de la societat catalana serà cada vegada més una independència total, trencant tots els lligams amb Espanya. Si la independència és vista com una quimera, potser més d’un s’endú una sorpresa.

Us enllaço aquí alguns articles que crec que són interessants per entendre la situació present de les relacions Catalunya – Espanya allunyant-nos de la divisió i les trinxeres cridaneres:

  • Cataluña, no nos dejes solos; de l’Isaac Rosa a eldiario.es

http://www.eldiario.es/zonacritica/cataluna_independencia_mas_6_49755030.html

  • Tenemos un problema; d’en Joan Maria Thomas a El País

http://elpais.com/elpais/2012/09/20/opinion/1348155870_039969.html

  • ¿Qué ocurre en Catalunya, y en España?; d’en Vicenç Navarro a vnavarro.org

http://www.vnavarro.org/?p=7850

  • Lazos catalanes; de l’Antonio Muñoz Molina a El País

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/09/19/actualidad/1348053955_227162.html

  • Quimera real; d’en Manuel Castells a La Vanguardia

http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20120922/54350692666/manuel-castells-quimera-real.html

Reflexions en torn a la memòria històrica

La memòria històrica és un concepte força recent que ha portat a moltes discussions, especialment entre les forces polítiques del nostre Estat. La Guerra Civil Espanyola (1936-1939) i la posterior dictadura del General Franco (1939-1975) doten a Espanya d’un passat molt especial. A diferència de països com Alemanya o Itàlia, o inclús Portugal, el règim dictatorial imperant a Espanya durant 36 anys, va arribar a un final negociat.

El dictador alemany i el dictador espanyol en una trobada el 1940.

La Transició espanyola de la dictadura a la democràcia – moltes vegades mitificada -, va ser una negociació entre el règim franquista i les forces d’oposició que havien lluitat per la democràcia. Aquesta negociació no va tenir lloc en peu d’igualtat, ja que el règim encara mantenia gran part del poder, especialment el militar. Aquesta desigualtat va permetre a les forces del règim sortint, imposar moltes condicions que, amb l’objectiu d’evitar una nova guerra civil o una involució política, van haver de ser acceptades per les forces democràtiques.

Aquesta situació va propiciar una transició molt diferent a la d’altres països que van patir règims similars:

  • L’Alemanya Nazi va ser derrotada a la Segona Guerra Mundial i els Aliats van imposar un nou sistema polític al país vençut.
  • La Itàlia feixista de Mussolini va ser també derrotada a la Segona Guerra Mundial i els Aliats també van immplantar un nou sistema polític.
  • El Portugal de Salazar va veure com s’imposava la Revolució dels Clavells i eren els militars revolucionaris els que decidien el futur polític del país.

Per tant, la memòria oficial, és a dir, la labor dels governs per recordar el passat a l’hora que tractaven d’eliminar les exaltacions dels règims anteriors van ser molt més profundes que en el cas d’Espanya. L’exemple d’Alemanya és molt clar: l’apologia del nazisme és delicte, no hi ha cap cap carrer o plaça dedicat als líders del nazisme o, per exemple, el lloc on estava situat el búnker on Hitler es va suicidar és un simple pàrquing on no hi ha cap placa commemorativa, per tal d’evitar que es convertís en un lloc de pelegrinatge.

Plaza del Caudillo, situada a Madrid

En canvi, a Espanya encara perduren infinitat de records i homenatges al dictador i al règim que ell representava. Nombrosos carrers i places, estàtues equestres del dictador Franccisco Franco – l’última va ser retirada el 2010 -, han format i encara formen part del paisatge de l’Espanya democràtica. Quan els defensors de no reobrir les ferides del passat rebutgen tot el que fa referència a la memòria històrica, deixen de banda la presència d’aquest tipus d’elements en l’Espanya posterior a 1975.

És una obvietat dir que en la Guerra Civil tots dos bàndols van cometre actes delictius i brutals, que la gent de tots dos bàndols va patir les conseqüències d’una guerra cruel i sanguinària. Però no hem d’oblidar que durant gairebé 40 anys, les víctimes del bàndol rebel – franquista – van rebre tot tipus d’homenatges i reparacions. Una de les dues Espanyes, la que va vèncer en el conflicte bèl·lic va imposar la seva memòria a l’altra.

Un dels monuments als caiguts del bàndol franquista, construït per presoners del bàndol republicà.

L’objectiu del moviment per la memòria històrica no és imposar, en un acte de revenja, una nova memòria oficial. L’objectiu és fer conèixer el que va passar realment, fer visible una realitat que va ser ocultada durant molts anys de dictadura i que en democràcia no s’ha pogut o no s’ha volgut restituir. No es pot oblidar que el Partit Popular – antiga Alianza Popular – no va condemnar la dictadura, i de manera força tèbia, fins l’any 2002.

La coneguda com a Llei de la Memòria Històrica aprovada pel Congrés dels Diputats el 2007, va tractar de fer front a aquesta situació, però en diversos aspectes és una llei insuficient. Elements com els judicis franquistes, que són considerats injustos, però que no són anul·lats; el fet de no considerar els crims franquistes com a crims contra la humanitat; o la no implicació de l’Estat pel que fa a les fosses comunes; han estat rebutjats per les Associacions que lluiten per la Recuperació de la Memòria Històrica, però també per la Oficina de l’Alt Comissionat de les Nacions Unides pels Drets Humans.

El cas del jutge Baltasar Garzón mostra clarament les dificultats amb què es troba a Espanya qualsevol persona o entitat que tracti d’investigar els crims del franquisme. Amnistia Internacional ha denunciat sovint la difícil situació en què encara avui en dia es troben les víctimes i els familiars de les víctimes del franquisme. Un país que ha investigat els crims que han dut a terme altres dictadures, encara té molts aspectes per resoldre del règim dictatorial propi. Per ser un Estat real i veritablement democràtic hem d’afrontar el nostre passat i acabar amb les injustícies que aquest passat encara provoca.